Nuestra historia

Enclavada en la Sierra de Gúdar, a unos 1.035 m de altitud, se encuentra la villa de Mora de Rubielos. En 1.171 fue conquistada por las huestes de Alfonso II “El Casto”. Su historia revela, desde ese momento, las vicisitudes que atravesó la población. Con anterioridad a la conquista, y mucho antes, se habla de la posible existencia de algún poblado ibérico (“Hoya Quemada”), así como de un castillo, probablemente árabe, del que no ha quedado resto alguno sobre el cual pudo construirse el actual, realizado por los Fernández de Heredia.
Durante treinta y tres años (1.171 a 1.204), hasta la toma de Rubielos por, Mora se convierte en la plaza cristiana más avanzada en la tarea de la reconquista hacia el Reino de Valencia.
Imagen relacionada con la noticiaFue objeto de sucesivas donaciones y ventas; así, en 1.198, Pedro II dona la villa y el castillo a Pedro Ladrón. Su sucesor e hijo, Jaime I “El Conquistador”, la incluye en la Baronía de Jérica, donándola en 1.255 a su hijo bastardo Don Jaime. Sufrió también la ocupación de las tropas castellanas durante la guerra llamada ” de los dos Pedros” (1.356 a 1.365) entre Pedro I “El Cruel”, rey de Castilla y Pedro IV “El Ceremonioso” o “El del Punyalet”, rey de Aragón, si bien, en 1.364 vuelve a manos aragonesas, comprometiéndose Pedro IV a no separar la villa de la Corona. Tal privilegio no fue tenido en cuenta por los señores de Jérica y, de nuevo, la villa y el castillo se vendieron al vizconde de Cardona, Don Hugo, quien, a su vez, lo vendió a Don Blasco Fernández de Heredia (II), el diecisiete de Octubre de 1.367, para su posterior donación, en 1.370, a Juan Fernández de Heredia (III) “El Póstumo” o “El Noble”, nieto de aquel Juan Fernández de Heredia (I), Gran Maestre del Hospital.
Rápidamente, el poder de esta familia se afianza en el señorío de Mora, lo cual se hace evidente con las sucesivas construcciones de la Colegiata de Santa María y del impresionante y dominador castillo – palacio sobre la villa.
A su sombra, la población crece segura, y es necesario construir un segundo amurallamiento; Mora prospera y se enriquece.
A fines del siglo XV adquiere el título de Marquesado y tras la Guerra de Sucesión (1.702 a 1.713), como partidaria de Felipe V de Borbón, recibe el título de “Fidelísima” y la flor de lis en su escudo.
La Guerra de la Independencia y la Guerras Carlistas dejaron huella en su suelo, pero mayor fue el protagonismo de Mora durante la última guerra civil-
En 1.978 la villa es declarada Conjunto Histórico – Artístico por la Dirección General del Patrimonio Artístico, habiendo sido declarados anteriormente, Monumento Nacional el castillo y la colegiata en 1.931 y 1.944, respectivamente.

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